Los betyáros fueron figuras icónicas de Hungría durante los siglos XVIII y XIX. A menudo eran campesinos fugitivos, soldados desertores o personas marginadas que vagaban por la Gran Llanura Húngara y la región de Transdanubia mientras huían de las autoridades. Eran vistos tanto como forajidos como héroes populares: aunque cometían robos, la tradición cuenta que a menudo quitaban a los ricos para ayudar a los pobres.
Su imagen romántica, su vida libre, el mundo de las antiguas csárdas y la atmósfera de la puszta húngara siguen siendo hoy parte importante del patrimonio cultural del país. El diseño del Restaurante Rustico se inspira precisamente en este mundo popular, evocando el ambiente rústico de la época de los betyáros, el calor y la sencillez de las viejas csárdas y la autenticidad de la tradición húngara.













